Por qué tu newsletter es considerada spam (y cómo solucionarlo)

Allá por 2004, cuando Gmail comenzaba a asomar la cabeza (la eterna beta que acabaría durando hasta 2009), una de las cosas qué más sorprendió fueron sus filtros para proteger del spam. El tiempo ha pasado y, para muchos, esas protecciones de Gmail y otros servicios se han convertido en una pesadilla: listas de correo con buenas intenciones (o incluso buen contenido) que acaban irremediablemente en la carpeta de promociones, la papelera o la carpeta de spam. ¿Por qué sucede esto? ¿Cómo podemos evitarlo? Vayamos por partes.

QUÉ HACE QUE TU CORREO SEA CONSIDERADO SPAM

En la EEC15 (Email Evolution Conference) se juntaron en una charla posiblemente las cuatro voces más importantes al respecto: Gmail, Outlook, AOL y Comcast. Sin extendernos demasiado en especificaciones técnicas:

Sobre este último punto: aunque los proveedores de correo no hacen (en teoría) un seguimiento de los clics dentro de los mensajes, sí que utilizan las acciones ejecutadas como indicador. Lo que se escuchó en la conferencia de hace unos meses fue lo siguiente:

  1. Que el usuario abra el mensaje es bueno. Que responda es muy bueno.
  2. Que el usuario borre el mensaje sin abrirlo es muy malo.
  3. Que el usuario mueva el mensaje de SPAM o Papelera a Bandeja de entrada es muy bueno (y le dice al proveedor de correo que se está equivocando marcándolo como correo no deseado).
  4. Por último, lógicamente, que lo mueva a SPAM es terrible.

VALE, ESTUPENDO, PERO ESTOY EN SPAM. ¿QUÉ HAGO?

En los servicios de correo actuales, existen actualmente tres problemáticas diferentes: ser enviado a la pestaña de promociones (Gmail), ser enviado a la papelera o ser enviado a la carpeta de spam.

Sobre la primera, es importante destacar que, aunque muchos lo ven como un problema, es mejor noticia de lo que podría parecer. Aunque es una pestaña menos visitada que la bandeja de entrada principal, el porcentaje de flags como correo no deseado en la pestaña de Promociones es mucho más bajo. Intentar entrar en la bandeja de entrada principal del usuario por la fuerza (hay quien lo hace) puede salir muy caro a medio y largo plazo. Si eres una promoción, acepta tu lugar en la carpeta de promociones y gánate el corazón del usuario desde allí.

Respecto a las otras dos, aquí va una propuesta de plan posible.

  1. Busca todas las listas negras disponibles y contacta con ellas. Antes hablábamos de Spamhaus: tienen un servicio para comprobar si tu IP ha sido baneada (e instrucciones para dejar de estarlo).
  2. Limpia tu base de usuarios: cuantos menos usuarios inactivos tengas, mejor. No es necesario que los elimines definitivamente, pero de momento no envies más mensajes a aquellos a los que claramente no les interesa.
  3. Envía correos (con la máxima frecuencia posible) a tus suscriptores más activos. Sin quemarlos, lógicamente.
  4. Poco a poco, ve extendiendo la lista de correo, intentando introducir primero siempre a los usuarios menos pasivos.
  5. Si todo lo demás falla, paga. Puede parecer un consejo absurdo, pero hay quien sabe (y mucho) sobre entregas de correo a nivel técnico y cómo mejorarlas. Si tu modelo de negocio depende de ello, una charla con una empresa como Email Copilot puede ser una solución posible.

EL PASO PREVIO DEL QUE NADIE HABLA

El consejo más obvio para no acabar en la carpeta de spam es el que posiblemente no se da casi nunca: no envíes spam.

Aunque los motivos para acabar entre el correo no deseado pueden ser muchos y muy diversos (exceso de enlaces a sitios no relacionados con nuestro domino, etcétera), en la mayoría de casos se resume en que una parte excesiva de tu audiencia ha considerado tu mensaje como no deseado.

Establecer una estrategia sostenible, un envío no abusivo y reflexionar sobre si los correos son necesarios y útiles es muchas veces la mejor manera de no acabar en el vertedero.